La Gioconda, La mona Lisa

   

La Gioconda ó La Mona Lisa es uno de los cuadros más famosos de todos los tiempos que debemos al polifacético Leonardo da Vinci.

El cuadro siempre ha tenido un aura de misterio debido a las dudas acerca de quien fue la modelo y los motivos por los que se han encontrado tantas copias del mismo.

La Gioconda

La Gioconda significa la alegre en castellano, cosa que llama la atención teniendo en cuenta la tenue sonrisa de la mujer en el cuadro, pero se piensa que es un juego de palabras que indica que la modelo fue la esposa de Francesco Bartolomeo de Giocondo, su nombre real era Lisa Gherardini, lo que puede explicar el otro nombre que se le suele dar al cuadro: Mona (es señora) Lisa.  Pero Lisa no es la única candidata a ser la modelo, algunos dicen que se trata de Isabel de Aragón, a quien Leonardo dibujó a lápiz para luego hacer un óleo; o de Constanza d’Avalos, duquesa de Francaville, mencionada en un poema de la época, donde se lee que Leonardo la pintó “bajo el hermoso velo negro”; o de Isabella Gualanda, una dama napolitana. Según esta última teoría, Leonardo habría pintado el retrato en Roma por encargo de Juliano de Médicis y habría reciclado para ello un retrato inconcluso que había hecho a Lisa Gherardini. Otros indican que se trata de una amante del propio Leonardo, de un adolescente vestido de mujer, que sea un autorretrato del propio autor en versión femenina e incluso que no hubiera ninguna modelo.

Llama la atención en el cuadro que la modelo no tiene cejas ni pestañas, probablemente a causa de alguna restauración.

El cuadro se exhibe actualmente en el Museo del Louvre de París, dado que fue adquirido por el rey Francisco I de Francia a principios del siglo XVI. Curiosamente el nombre oficial del cuadro que aparece en el museo es: Retrato de Lisa Gherardini.

Se calcula que el pintor tardó desde 1503 a 1519 en terminar el cuadro, es el ejemplo cumbre de la técnica del sfumato. La pintura tiene una grieta vertical de 12 centímetros en la mitad superior, tal vez debida a la eliminación del marco original. Dicha grieta fue reparada entre mediados del siglo XVIII y principios del XIX mediante dos piezas metálicas en forma de mariposa fijadas por el reverso. De ellas, una se soltó posteriormente. En la actualidad, se ha determinado que la fisura es estable y no ha empeorado con el tiempo.

Las medidas de seguridad del cuadro son enormes debido principalmente a que sufrió un robo el 21 de agosto de 1911, el carpintero italiano Vincenzo Peruggia (exempleado del Museo del Louvre) llegó al Museo a las 7 de la mañana, vestido con un blusón de trabajo blanco como los utilizados por el personal de mantenimiento del museo, descolgó el cuadro y a continuación, en la escalera Visconti, separó la tabla de su marco, abandonando este último. A continuación salió del museo con el cuadro escondido bajo su ropa, que colocó posteriormente en una valija. Cuando poco después el pintor Louis Béroud entró a la sala para ver el cuadro notó su ausencia y avisó de inmediato a la policía. El museo permaneció cerrado durante una semana para proceder a la investigación.

         

Unos años antes el museo había sufrido el robo de otras piezas, lo cual hizo suponer a la policía que ambos acontecimientos estaban relacionados. Guillaume Apollinaire y Pablo Picasso se convirtieron en sospechosos puesto que se los había relacionado con la desaparición de unas piezas de escultura del museo, además de por unas declaraciones en las que Apollinaire apoyaba la propuesta formulada por el futurista Marinetti de quemar los museos para dejar paso al nuevo arte. Posteriormente se demostró que ambos eran inocentes. Al mismo tiempo que se realizaban las investigaciones sobre el robo, se capturó al aventurero belga Honoré-Joseph Géry Pieret, quien confesó ser el autor de otro robo acaecido en 1906, pero no del de La Gioconda.

La pintura fue recuperada dos años y ciento once días después del robo, tras la captura de Peruggia. El detenido intentó vender el cuadro original al director de la Galleria degli Uffizi de Florencia, Alfredo Geri, quien se hizo acompañar de la policía. Peruggia alegó que su intención era devolver la obra a su verdadera patria, y que él sólo era víctima de un estafador; los tribunales de justicia lo condenaron a un año y quince días de prisión que luego redujeron a siete meses y nueve días. Antes de regresar al museo, la pintura se exhibió en Florencia, Roma y Milán.

En 1932, el periodista Karl Decker publicó una información según la cual el autor intelectual del robo habría sido un comerciante argentino llamado Eduardo Valfierno, que habría fallecido en 1931, con el fin de vender seis copias falsas, e incluso proporcionó los nombres de los presuntos coleccionistas estafados, pero la verosimilitud de este relato no pudo ser probada.

Durante la ausencia de la obra, se batió el record de visitantes al museo; acudían a apreciar el hueco dejado en la pared por el cuadro que había sido hurtado.

El cuadro además del robo, a lo largo del tiempo ha sido rociado con ácido y golpeado con una piedra arrojada por un hombre en el propio Louvre.

Leonardo da Vinci nació en el caserío de Anchiano del municipio de Vinci, en Italia. Fue fruto de la relación ilegítima del notario ser Piero y de su sirvienta, Catarina Vacca. A los 14 años entró en el taller del pintor florentino Andrea Verrocchio, donde se formó como artista junto a Sandro Botticelli y Perugino, Leonardo no sólo se limitó a la pintura, estudió las matemáticas, la geometría, la arquitectura, la perspectiva, la ingeniería y prácticamente conocía algo de todas las ciencias de la observación del medio natural, fue apadrinado por las principales fortunas de la época: Lorenzo de Médici, el duque de Sforza, los soberanos de Mantua y el rey Francisco I de Francia, entre otros.

Leonardo da Vinci

No tiene una gran producción pictórica principalmente porque fueron tantas sus otras ocupaciones que no le sobraba el tiempo para ello. Entre sus otras pinturas destacaremos: La Virgen de las Rocas, La dama del armiño y el mural de La última cena.

Son muchas las parodias o replicas del cuadro, incluso alguna puede pertenecer al propio Leonardo, pero permitidme que no las mencione porque en cualquier caso no llegan al nivel de esta gran obra

La Gioconda ha sido considerada como el cuadro más famoso del mundo.